6/10/2014

Bibliotecas y Auopublicación : hacia modelos alternativos de préstamo digital


Los modelos de producción literaria están cambiando profundamente a medida que la era digital continua, esto afecta al concepto, autor, lector y crítico. Se está produciendo un cambio importante en los ecosistemas de autopublicación de libros, pues muchos de ellos aparecen en las listas de más vendidos de Amazon o Barnes and Noble. Según datos de Amazon el 27 de los 100 libros más vendidos de Kindle se han creado utilizando el sistema Kindle Direct Publishing. La autopublicación también es uno de los segmentos de mayor crecimiento editorial. La producción anual de nuevos títulos por editoriales independientes y empresas de autopublicación actualmente ya representa casi el doble de los títulos de la edición comercial. El movimiento de autopublicación continúa su fuerte crecimiento en EE.UU. según los datos de ISBN de Bowker, en 2012 se produjo un incremento del 60% de los trabajos autoeditados frente a los publicados en 2011. El número de títulos autopublicados en 2012 llegó a 391.000, un aumento del 59 % respecto a 2011 y 422 %  más que en 2007.
Autopublicación -”Self-Publishing” – es la publicación de cualquier libro o cualquier otro medio por parte del autor de la obra, sin la intervención de un tercero establecido o editor. El autor es responsable del control de todo el proceso, incluyendo el diseño (cubierta / interior), formatos, precio, distribución, marketing y relaciones públicas. Los autores pueden hacerlo todo ellos mismos o subcontratar la totalidad o parte del proceso en empresas que ofrecen estos servicios -usualmente concebido como paquetes de publicación incluyendo la edición, comercialización, y diseño -y subcontratar todo o parte del proceso a estas empresas. Los principales actores en el sistema de autopublicación son: Author Solutions (47,094 títulos publicados, ahora propiedad de Penguin),Smashwords (40,608) y Lulu (38,005). y Blurb, que afirma que en los últimos 18 meses 575,000 autores han utilizado sus servicios de autopublicación. En España varias empresas como Cream Ebooks están desarrollando interesantes plataformas de autopublicación, y sin duda será una tendencia que ira cobrando más fuerza entre los autores a medida que las herramientas se vayan consolidando. En el momento actual casi todas las bibliotecas de Estados Unidos tienen un catálogo digital que ofrece libros electrónicos, en las que además de sus colecciones de grandes distribuidores están apostando firmemente y ofreciendo muchos títulos de autopublicación, especialmente de autores locales. Está es una de las grandes líneas de crecimiento de la colección digital en las bibliotecas de Estados Unidos, prácticamente todas bibliotecas y consorcios disponen de este tipo de obras. En 2011, las Bibliotecas del Condado de Douglas (DCL), lanzó una nueva plataforma de libros electrónicos autogestionada. En 2013, la colección de libros electrónicos alojados en la plataforma de DCL alcanzó 35.000 títulos, donde se incluyen 10.000 títulos de autoedición, tras un acuerdo con la empresa de  Smashwords.  De este modo los títulos alojados en la plataforma de DCL son propiedad de la biblioteca, así DCL acoge la archivo digital y, por tanto, puede garantizar el acceso perpetuo. En la compra de nuevos libros electrónicos de las editoriales participantes, DCL busca aplicar un enfoque similar al que anteriormente se aplicaba a los libros físicos, con la típica lista de precios. Por otro lado las bibliotecas públicas están mostrando más interés en el mundo editorial, así como en  la posesión de contenidos, bajo la premisa de que si varias organizaciones sin experiencia en el mundo editorial se están convirtiendo en editores (Amazon, 3M, Apple), porque las bibliotecas no podrían hacer lo mismo con la experiencia acumulada en torno al mercado editorial. En junio de ALA 2013 en el suplemento digital «E-Conten», Jamie La Rue propuso que las bibliotecas consideran su potencial como futuros editores de contenido en el ámbito local. “Hay varias razones por las cuales las bibliotecas públicas podrían querer avanzar en esta dirección”, escribió La Rue, “Una vez que una biblioteca invierte en la infraestructura para gestionar libros electrónicos directamente de los editores, se encuentra que dispone de la misma infraestructura que le permite ser un editor.” De esta manera en septiembre de 2013 laDouglas County Libraries (DCL) anunció la creación del servicio The Wire: A Writer’s Resource, que ofrece información para los aspirantes a autores que quieran  escribir, publicar y encontrar mercados para sus libros. En mayo de 2013, CALIFA, la mayor Red de Bibliotecas de California, anunció el lanzamiento de su plataforma de libros electrónicos «Enki» de código abierto, que también se basa en el modelo de DCL, después de las malas experiencias con Overdrive debido a la no portabilidad de contenidos, y a las clausulas impuestas por este agregador. La plataforma Enki incluyen apoyo a la capacidad de las bibliotecas de poseer la licencia de compra de ebooks, y de este modo reducir el coste en la compra de ebooks con la finalidad de disponer de contenido por medio de compras colectivas, reduciendo la dependencia de agregadores  tales como 3M y Overdrive. Así como fomentar un mayor descubrimiento y circulación de títulos de las editoriales autopublicados independientes. El objetivo general es desarrollar una plataforma para la participación de las bibliotecas, cuyos contenidos sean perdurables en perpetuidad de acceso y garantizar de este modo la propiedad de los documentos digitales adquiridos. La plataforma Enki actualmente alberga 18.000 títulos de más de 50 editoriales participantes y está abierta a todas las bibliotecas públicas de California. Enki facilita la adquisición colectiva e individual de la compra y alojamiento de títulos digitales de autores publicados, de pequeños editores y distribuidores independientes; lo que permite participar a las bibliotecas públicas más pequeñas en la comprar directa y gestión de una parte significativa de sus colecciones de libros electrónicos sin una licencia sobre este contenido desde un agregador principal. El Consorcio de Bibliotecas de Carolina del Norte, está experimentando con un nuevo modelo de negocio con libros electrónicos que proporciona a los usuarios de la biblioteca acceso ilimitado a más de 1.200 títulos de libros electrónicos de las editoriales con sede en Carolina del Norte;  para ello el consorcio de bibliotecas se asoció con ocho casas editoriales locales para la compra de los libros electrónicos. Esta colección ofrece una amplia gama de contenido, incluyendo novelas de autores populares en Carolina del Norte, poesía, cuentos, y libros de no ficción. Los libros electrónicos están disponibles para el uso público en la plataforma BiblioBoard dehttp://nclive.org/ebooks bajo la etiqueta de Medios Digitales. A diferencia de los libros electrónicos de la biblioteca tradicional, esta colección ofrece acceso siempre disponible y sin límite de usuarios simultáneos, es decir, los clientes no tendrán que hacer una reserva o esperar a que un libro electrónico esté disponible. Además, la plataforma BiblioBoard, editorial que sigue los preceptos de First Reader, permite al usuario visualizar los libros electrónicos en un navegador web o descargar en sus dispositivos, tales como una tableta a través de la aplicación BiblioBoard. El programa piloto se extenderá hasta diciembre de 2014, tiempo durante el cual NC LIVE trabajará con editores, bibliotecas y BiblioLabs, el proveedor de la plataforma BiblioBoard, para evaluar la sostenibilidad a largo plazo y el éxito de este modelo. En España la plataforma CIELO de la Universidad de Salamanca dispone de un convenio con la empresa Traficantes de Sueños para incorporar sus libros electrónicos a la misma. En septiembre de este año ha echado a andar el préstamo digital en bibliotecas públicas españolas con eBiblio de Libranda. eBiblio es un proyecto abierto realizado en cooperación con las comunidades autónomas., que permite ser adaptado, y con la posibilidad de incrementar más contenidos en función de los propios intereses y particularidades de cada una de ellas, que posibilitará el aumento de las colecciones, entre estás colecciones debiera contemplarse la posibilidad de incorporar títulos de autoedición, que es una de las líneas que se está siguiendo en casi todos los países de referencia en este campo. En conclusión puede decirse que las bibliotecas han empezado a reconocer este hecho y están empezando a hacer cambios en sus procedimientos de compra y presupuestos, para poder disponer de  más libros electrónicos autopublicados con el objetivo de reflejar mejor las realidades del público lector. Los autores que deciden publicar sin la mediación de una editorial están produciendo libros relevantes que vale la pena leer, libros que tienen un importante impacto en nuestra cultura, en los individuos, y en las editoriales. Algunos de los bestseller más importantes de los últimos años nacieron en los sistemas de autopublicación como es el caso de 50 sombras de Grey, Sangre Letal de Jhon Locke, Ascend e Amanda Hocking o Canciones para Laura del periodista sevillano BLue Jean. Este es un cambio significativo y tiene consecuencias sobre los servicios de selección y lectura de las bibliotecas. Los bibliotecarios en el pasado no se molestaron mucho en considerar la inclusión de libros autopublicados porque muchos de esos títulos eran de baja calidad o volúmenes de la llamada peyorativamente  “Prensa de las vanidades”. Sin embargo ahora, los títulos de libros electrónicos de autopublicación se están convirtiendo en una parte importante de nuestra literatura contemporánea y tienen que estar en las bibliotecas. Si las bibliotecas de hoy en día quieren cumplir con sus misiones de garantizar la conservación y transmisión a la sociedad del conocimiento, la historia y la cultura, entonces deben tener en cuenta la adquisición de libros libros electrónicos autopublicados para ponerlos a disposición de sus lectores. Con varios libros autopublicados en lo más alto de las listas de éxitos, y cuando algunos de los escritores más destacados que rompen los lazos con sus editoriales, como es el caso de J. K. Rowling que ha creado Pottermore, el único lugar donde pueden comprarse los ‘ebooks’ de la serie Harry Potter, no podemos seguir considerando a los libros de autopublicados como elementos de periféricos de la cultura. Las bibliotecas estadounidenses están considerando este asunto y están empezando a cambiar sus hábitos de compra. El trabajo de una biblioteca es aprovechar la inversión cívica y ser un agente intermediario de cooperación para las adquisiciones de los registros más significativos de nuestra cultura. Si las bibliotecas de hoy en día quieren cumplir con sus misiones de “garantizar la conservación y transmisión de la sociedad del conocimiento, la historia y la cultura” (Declaración de la misión de la Biblioteca Pública de Brooklyn, en Nueva York), entonces deben tener en cuenta la adquisición de libros libros electrónicos autopublicados para ponerlos a disposición de sus lectores. Después de todo, muchos de estos son los más vendidos y son cada vez un mayor porcentaje de la la producción total de nuestra cultura.
Tomado de: http://www.universoabierto.com/16117/bibliotecas-y-auopublicacion/

4/9/2014

Normas Para Bibliotecas de Instituciones de Educación Superior e Investigación

Esta segunda edición de las Normas para Bibliotecas de Instituciones de Educación Superior e Investigación, tiene como propósito ofrecer un instrumento acorde a los cambios que se han venido generando en el sector educativo y que impactan en la forma en que la biblioteca académica debe responder a las necesidades de sus usuarios.
1. Función de la Biblioteca Académica.
La biblioteca académica, representa un apoyo indiscutible a las funciones sustantivas de las instituciones de educación superior: docencia, investigación y la extensión de la cultura. Su presencia se ve reflejada en la historia, misión, visión estratégica y objetivos de cada institución. Como proveedoras de recursos y servicios de información, la biblioteca brinda soporte a los diferentes programas educativos y líneas de investigación de la institución, promueve la generación de conocimiento entre sus usuarios, y fomenta la cultura del uso óptimo de la información y la importancia de este insumo para un aprendizaje a lo largo de toda la vida. En ese tenor, la biblioteca debe asumir una participación preponderante en los procesos de enseñanza-aprendizaje, estableciendo una sinergia entre los principales actores académicos: docente, investigador, estudiante y bibliotecario. De igual forma, es necesario que los bibliotecarios se proyecten hacia sus comunidades no solamente como expertos en la selección, organización y aprovechamiento de la información y de las tecnologías relacionadas, sino también como profesionales que contribuyen a que sus usuarios desarrollen estas competencias. 
1.1 La función principal de la biblioteca debe ser la de proveer servicios de información a sus usuarios, donde quiera que se encuentren, aprovechando las tecnologías de la información y la comunicación, independientemente del soporte y formato del material.
1.2 La biblioteca debe ser el centro donde se promueve el aprendizaje, la generación de conocimiento, el desarrollo de competencias informativas y la lectura en lenguas extranjeras, a través de la prestación de diversos servicios; para esto, debe buscar los medios que le permitan superar la imagen tradicional de ser un espacio dedicado únicamente a resguardar acervos.
1.3 La biblioteca debe cumplir con las funciones de localización, evaluación, selección, adquisición, desarrollo de colecciones, organización, preservación y acceso oportuno a los recursos informativos que sirvan de soporte a los diferentes programas educativos y líneas de investigación de la institución, además de colaborar a que los usuarios desarrollen una conciencia clara de la importancia de la información como pilar fundamental en su proceso formativo, y a que gradualmente tengan la capacidad para transformarla en conocimiento.
1.4 La biblioteca debe apoyar la misión, visión, objetivos y líneas estratégicas de acción del organismo al que pertenece, a través de proyectos y programas que colaboren al cumplimiento de las mismas, y su participación debe quedar registrada en los documentos estratégicos de la institución.
1.5 Circunscribiéndose al marco normativo en el que se ubica, la biblioteca tiene como función social promover y difundir el libre acceso a la información, sin censura, apoyando los programas de fomento a la lectura y a la investigación.
1.6 La biblioteca debe considerar también como su función promover el acopio, la organización, difusión y acceso al material producido por la comunidad académica de la institución, contribuyendo a la preservación de su memoria documental y de su patrimonio cultural.
1.7 La biblioteca debe fomentar los valores necesarios en la vida académica, como el buen uso de la propiedad intelectual, la tolerancia y el respeto a las ideas de terceros.
1.8 La biblioteca debe incorporar las herramientas y servicios necesarios para apoyar a la gestión del conocimiento en las modalidades de aprendizaje no tradicionales como de educación abierta, a distancia y de universidad virtual.
1.9 La biblioteca debe impulsar la vinculación entre docentes, investigadores, estudiantes y bibliotecarios, ofreciendo servicios atractivos y creando estrategias claramente definidas que favorezcan y fortalezcan una actitud proclive hacia la biblioteca.
1.10 La biblioteca debe establecer mecanismos de comunicación clara, estrecha y permanente con los usuarios, a través del contacto individual y colectivo con los comités de biblioteca, cuerpos académicos y con otros cuerpos colegiados.
1.11 La biblioteca debe establecer concertaciones y participar en proyectos de colaboración intra e interinstitucionales, tanto a nivel local, nacional como internacional, manteniendo una actitud abierta, proactiva y propositiva.
2. Organización.
Para armonizar los elementos que intervienen en el proceso de organización y operación de la biblioteca académica, se plantea que ésta funcione como un sistema; con una visión estratégica, que ofrezca servicios y recursos de información en los que prevalezca la calidad y la evaluación; con la inclusión de estándares e indicadores, donde la comunicación y el cambio sean premisas fundamentales de la cultura organizacional.
2.1 La biblioteca debe ubicarse en el área académica, en un segundo o tercer nivel dentro de la estructura orgánica de la institución.
2.2 Las perspectivas de desarrollo organizacional de la biblioteca deben estar reflejadas en el plan de desarrollo institucional.
2.3 La biblioteca debe estar definida como unidad o programa dentro del presupuesto institucional.
2.4 El director de la biblioteca debe participar en las decisiones de los órganos colegiados de la institución, tanto en el ámbito académico como administrativo.
2.5 La estructura y organización de la biblioteca debe estar orientada hacia la mejora continua, siguiendo un enfoque basado en procesos y teniendo como fin principal la satisfacción de las necesidades de información de los usuarios.
2.6 La biblioteca debe contar con un plan documentado de desarrollo a corto, mediano y largo plazo, expresado formalmente en un manual de calidad, que debe incluir:
2.6.1 Misión, visión, objetivos y metas acordes con los de la institución.
2.6.2 Los planes deben ser elaborados con la participación del personal de la biblioteca y de las áreas académicas de la institución.
2.6.3 El manual de calidad y los planes de la biblioteca deben hacerse del conocimiento del personal.
2.7 La estructura funcional de la biblioteca debe tener, por lo menos, las siguientes áreas (con funciones delimitadas):
2.7.1 Dirección
2.7.2 Servicios
2.7.3 Organización técnica de recursos documentales
2.7.4 Tecnologías de la información y comunicación
Estas áreas pueden subdividirse según las características, condiciones y recursos de cada biblioteca.
2.8 La biblioteca debe contar con instrumentos normativos como manuales de organización y procedimientos, reglamento de servicios bibliotecarios y estándares técnicos locales, nacionales e internacionales, según sea el caso. Estos instrumentos deben ser actualizados regularmente de acuerdo a la misión, visión y metas de la biblioteca y la institución; deben ser del conocimiento del personal y estar disponibles para consulta de los usuarios.
2.9 La biblioteca debe contar un cuerpo colegiado llamado Comité de Biblioteca representativo de los intereses académicos de la institución; sin ser limitativas, sus funciones básicas son:
2.9.1 Promover la participación y el consenso en la toma de decisiones.
2.9.2 Facilitar la colaboración entre la comunidad académica y la biblioteca.
2.9.3 Colaborar en la planeación de los servicios.
2.9.4 Colaborar en la selección de los recursos documentales.
2.9.5 Colaborar en el diseño y evaluación de los servicios.
2.9.6 Apoyar la gestión de los recursos para el desarrollo de la biblioteca.
3. Recursos Humanos.
El recurso más importante para las organizaciones es sin duda el humano. En las instituciones de educación superior, particularmente en las bibliotecas académicas, este factor es vital para el cumplimiento de sus funciones, ya que constituye el vínculo entre el usuario, los recursos documentales y los servicios de información. En ese sentido, y a fin de garantizar que la biblioteca académica opere correctamente y proporcione servicios que satisfagan con eficacia las necesidades de los usuarios, programas educativos y líneas de investigación de la institución, es indispensable que la planta básica de personal este integrada por especialistas en el área de la bibliotecología o las ciencias de la información, así como también por recursos humanos multidisciplinarios, de nivel profesional y técnico, que colaboren en el desarrollo de las actividades en todas las áreas. Asimismo, es necesario disponer de una política de gestión de personal acorde al tamaño, estructura, objetivos y metas de la biblioteca, con apego a los valores y líneas estratégicas de su institución.  De esta manera, dicha política favorecerá, entre otros aspectos, la identificación y definición de: perfiles y funciones de los diferentes puestos de trabajo; salarios y categorías profesionales; la selección, ingreso, promoción y permanencia del personal; además de los programas de formación, actualización y capacitación.
3.1 En el marco normativo institucional, la biblioteca debe mantener una política documentada de gestión de personal.
3.2 La biblioteca debe tener definidos los perfiles y funciones de cada uno de los puestos de trabajo.
3.3 El personal bibliotecario debe tener vocación de servicio y competencias relacionadas con la administración y la comunicación, dominio de las actividades y procedimientos establecidos por la biblioteca, y conocimientos profesionales según el puesto.
3.4 La cantidad de personal debe determinarse en relación con las metas, objetivos y servicios de la biblioteca, los programas y niveles de estudio, el número de estudiantes inscritos de tiempo completo, la cantidad de profesores e investigadores y el personal que labora en la institución.
3.5. Si la institución tiene más de 1,000 estudiantes de tiempo completo, la biblioteca debe tener cuando menos 4 profesionales de la bibliotecología:
a. Dirección
b. Servicios
c. Organización técnica de recursos documentales
d. Tecnologías de la información y comunicación
Adicionalmente, la biblioteca debe contar con recursos humanos multidisciplinarios, incluyendo profesionales y técnicos en ciencias administrativas, de comunicación y específicamente, de informática.

Documento completo en: Normas para bibliotecas de instituciones de educación superior e investigación/ Consejo Nacional para Asuntos Bibliotecarios de las Instituciones de Educación Superior; Comité Técnico para el Análisis y Actualización de las Normas del CONPAB-IES. — 2 da. Ed. Revisada. La Paz, Baja California Sur: El Consejo, 2012.